Responsabilidad Social Corporativa de grandes y pequeñas empresas, exigencia moral

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  • Categoría: Institucional
  • Fecha: 28 de Marzo de 2019

José-Félix Lozano es profesor titular de ética empresarial y responsabilidad social en la Universidad Politécnica de Valencia, Doctor en Filosofía por la Universidad de Valencia e investigador asociado del Instituto Ingenio (CSIC-UPV). Es coordinador del programa de Doctorado “Desarrollo Local y Cooperación International”. Ha desarrollado trabajos de asesoría de ética para diversas entidades públicas y privadas como la ONCE, el Institut Català de Salut, la Universitat de Lleida, etc, ha publicado libros y artículos sobre ética empresarial y es miembro de la comisión ejecutiva de la Fundación Ética de los Negocios y de las Organizaciones (ÉTNOR) y del Comité de Ética de la Investigación en la Universidad Politécnica de Valencia.

¿Cómo definirías qué es la RSC?

No es ni más ni menos, una empresa que amplía su perspectiva sobre cuál es su papel en la sociedad. Ya no es solo generar beneficios, que siempre es necesario, sino también, tener en cuenta el impacto social y ambiental que genera. Hemos tenido muchos casos de empresas que económicamente les iba muy bien, pero han fracasado por su mal comportamiento respecto a su impacto social o medioambiental. Y hoy en día, en la situación que vivimos, no se puede olvidar esta dimensión. Resumiendo: la RSC es una nueva manera de hacer negocios. Consiste en tomar en cuenta los impactos sociales y ambientales junto a los económicos que genera una empresa.

¿Cómo avanza la RSC en España?

Lo tenemos estudiado. Y creo que ha habido varias fases: La primera es la del “chiste”; cuando hablabas de ética y empresa decían “esto es un chiste”, “no sirve para nada”, “Aquí es el dinero, el dinero y no hay nada más”. En la década de los 90 hasta el 2000, ya empezaron a decir: “es muy difícil” o “es imposible”, la lógica de la maximización del beneficio, va por un lado, la lógica empresarial, va por el suyo, y la responsabilidad, va por otro. Entre el año 2000 y el 2010 se empezó a decir: “esto va a ser difícil, pero esto hay que hacerlo. Y tenemos que ser capaces de operativizarlo”.

Yo creo que ahora estamos en un momento en el que ya hay mecanismos, procesos, herramientas, para pasar de las palabras a los hechos. Y cuando una empresa dice: “yo quiero ser responsable” entonces podemos decirle que ya hay instrumentos para ir avanzando en esta línea. Hay unas cuantas herramientas muy avaladas internacionalmente y que cualquier empresa que se quiera tomar en serio la responsabilidad social tiene mecanismos para llevarla a la práctica.

Aun así, parece que entre algunas entidades sociales y algunas empresas sigue habiendo tensiones cuando hablamos de colaborar. ¿Qué beneficios tiene desarrollar la RSC para ambas partes?

Yo creo que la reticencia y la tensión de las entidades sociales hacia la RSC de las empresas está muy legitimada, porque hemos tenido casos de gente que ha utilizado la RSC como estrategia de marketing y lavado de imagen. Entonces, tienen razón. Tenemos casos y, por lo tanto, uno desconfía. Lo cual no quiere decir que la herramienta no sea buena. Otra cosa es la mala instrumentalización que se ha dado.

Otra cuestión es la valoración del concepto en sí. Yo creo que es un concepto que es positivo para la empresa y para las organizaciones cívicas solidarias. ¿Por qué es bueno para la empresa? por muchas razones y está muy estudiado: desde incrementar la fidelidad de los consumidores, incrementar la satisfacción de los trabajadores, la fidelidad de los inversores, y sobre todo, mejorar su credibilidad social y su legitimidad social. Al final, todas las instituciones sociales se legitiman porque la ciudadanía considera que aportan algo. Y en una empresa, cuando no es así, puede por un tiempo seguir manteniéndose poderosa, pero si al final la ciudadanía no confía en una empresa, al final acaba desapareciendo. Y las empresas necesitan legitimarse, no sólo por lo que venden o lo que hacen, sino también por cómo lo hacen. Si sabes que esa camisa que llevas está realizada por niños, no la consumiríamos. Entonces ya empezamos, implícitamente a poner criterios éticos, y la empresa que sea inteligente los va a tomar en cuenta.

Respecto de las ONG, creo que deberían estar contentas por ver que han ganado la batalla de la sensibilidad y de que otras instituciones empiezan a asumir que esto de la justicia no es cosa de las ONG si no que es algo que nos afecta a todos. Y las empresas tienen que aportar. Y que tenemos una exigencia moral de pedir a las empresas que colaboren en la construcción de un mundo más justo. Y además, las ONG encuentran un aliado que incluso en algunos momentos y en algunas cuestiones, logísticas, estratégicas, pueden aportar. Sobre todo, con lo que tiene que ver con la asignación de recursos. Son creadores de riqueza y pueden aportar en ese sentido. Simplificando, diríamos que las empresas crean riqueza y las ONGD pueden ayudarles a cómo distribuir esa riqueza de forma justa.

Pero existen riesgos. ¿Cuáles son a tu juicio esos riesgos?

Sí, existen. El primero y fundamental es la instrumentalización por parte de una empresa de una ONG bienintencionada. Que una empresa (ha habido casos) se apropie del “espíritu”, de los principios, imagen, etc. de una ONG para su beneficio y su legitimidad social. Esto es un riesgo que hay que tener en cuenta. ¿Cómo se gestiona ese riesgo? habrá que establecer una cooperación que no suponga una subordinación. Y hay protocolos, criterios…        

La mayoría de empresas de este país son pequeñas y medianas empresas. ¿Qué puede aportar la RSC a este tipo de empresas? ¿qué papel pueden jugar en esto las PYMES?

Yo creo que esta es la gran contradicción pues las pymes están haciendo más RSC que las grandes, pero se ve menos. Porque en las pymes, la relación de proximidad y cercanía ya sea con clientes, con proveedores o trabajadores es mucho más cercana. Y ese es el primer punto para tomar conciencia moral del impacto que tú haces. El señor del taller, cuando contrata a alguien, cuando sube el sueldo, cuando ofrece una ayuda a un colectivo de la zona… eso lo ves más. Yo creo que muchas pymes están haciendo bastante responsabilidad social simplemente que no le llaman así. Y además no tienen ni los recursos, ni los departamentos, ni las personas para hacer unas memorias de RSC maravillosas y publicitarlas en todos lados, y parece que no hacen... Además, las pymes tienen un potencial y un impacto muy importante, simplemente es que sean conscientes de ello y que lo organicen un poco más o lo sistematicen...

¿Alguna experiencia que te haya llamado la atención en esta relación empresas y entidades sociales?         

Siempre es arriesgado dar ejemplos. Pero con alguna empresa que he trabajado, aunque es una empresa un poco especial, es la ONCE, que tiene mucha seriedad. Es una empresa muy seria en estas cosas… es verdad que tiene un pasado y que aquellos problemas les ha hecho tomarse esto muy en serio…  pero es una empresa que, ganando dinero y siendo profesionales y rigurosa, está colaborando muy bien con el entorno social en el que trabaja. Empresas como CONSUM por su relación con los productores locales y su esfuerzo por reducir su impacto ambiental, Caixa Popular, me parece que también es una empresa con principios, que lleva años trabajando seriamente y en un sector como el financiero, tan complejo, pues también es destacable… Pero es arriesgado dar nombres.

¿Qué mensaje darías a la gente de InteRed sobre meterse en estos temas?

Diría que el tema de la RSC es un tema de justicia. No es moda, ni cosa de rentabilidad, aunque puede serlo. Todo el mundo y todas las organizaciones tenemos que trabajar para la construcción de un mundo más justo. Y todo lo que podamos empujar en esa dirección, y desde luego las ONG son las organizaciones con mayor credibilidad y más legitimadas para empujar en esa dirección, y para exigir a otras organizaciones, es todo un avance. Yo lo que diría es que hay que seguir trabajando en esa línea, e intentar convencer, porque la justicia social no es cosa de ONG, es algo que nos afecta a todos y todos tenemos que aportar. Obviamente las ONGD llevan más tiempo trabajando y tienen experiencia, conocimiento, credibilidad, solvencia, y pueden liderar y dirigir ese movimiento, pero nos toca a todos.   

 

Entrevista realizada por Eduardo García Ribera 

Responsable de Alianzas con Empresas de InteRed