Campaña Mundial por la Educación

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Es una iniciativa que nace tras el Foro sobre Educación celebrado en Dakar el año 2000 en el que la comunidad internacional prometió garantizar una Educación de Calidad para Todos y Todas en el 2015. Con este objetivo realiza acciones de sensibilización e iniciativas ante los gobernantes para que cumplan sus promesas y se responsabilicen del destino de millones de personas a los que se excluye del derecho a la educación.

En septiembre de 2006, en InteRed nos incorporamos a la Campaña Mundial por la Educación. Junto con otras ONGD, sindicatos de educación, centros escolares y movimientos sociales pasamos a formar parte de la representación española de esta coalición presente en más de 120 países del mundo, que promueve la educación como un derecho humano básico y busca hacer presión sobre los gobiernos y la comunidad internacional para que cumplan sus promesas de proveer educación básica, gratuita, obligatoria y pública a toda la población: niñas y niños, jóvenes y personas adultas.

La campaña combina la participación infantil con la presión política. Paralelamente a otras actividades de lobby llevadas a cabo desde la coordinación internacional y nacional, niños y niñas exigen a sus responsables políticos medidas a favor del cumplimiento del derecho a la educación en todo el mundo. El trabajo de todo el año en los centros educativos, a través de una serie de materiales didácticos, culmina con la Semana de Acción Mundial cuando, en un acto central, se convoca a dichos responsables para que escuchen las exigencias que niñas y niños les presentan.

InteRed participa en esta Semana de Acción en la organización y en los equipos territoriales de las Comunidades Autónomas en coordinación con el resto de organizaciones, y colabora en el trabajo con centros escolares a los que se hace llegar los materiales didácticos de la campaña. En abril de 2006, durante dicho acto, Nelson Mandela se dirigió así a los activistas jóvenes de la Campaña Mundial: "Podéis pensar que sois incapaces, pero si todos los niños y niñas del mundo se reunieran, podrían ser más poderosos que cualquier gobierno". La educación es un derecho imprescindible para romper el círculo de la pobreza.

Esta Campaña nació para recordar a los gobiernos anualmente la importancia de la educación para los pueblos y sociedades; y exigirles que cumplan sus promesas y se responsabilicen de aquellas personas que quedan excluidas del derecho a la educación.

Es urgente, declara la Unesco, que la educación avance más decididamente. De mantenerse la tendencia actual, la educación primaria universal en el mundo se conseguirá en 2042, el acceso universal al primer ciclo de la educación secundaria se alcanzará en 2059 y, al segundo ciclo de la educación secundaria, en 2084. Esto significa que habría medio siglo de retraso con respecto al plazo de 2030 fijado para los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La educación de calidad ofrece la esperanza de mejorar las condiciones de vida de las personas y no es posible alcanzar una educación de calidad sin formación. InteRed trabaja en educación, desde el enfoque de género y derechos humanos, en América Latina, Asia y África en reconocimiento del derecho universal a una educación de calidad entendida desde el desarrollo integral de la persona y el aprendizaje de habilidades y competencias para la vida en población infantil, juvenil y adulta.

Hasta que las niñas y las mujeres no puedan ejercer su derecho a la educación y la alfabetización, cualquier progreso en la consecución de la Educación para Todos (EPT) se verá mermado y se estará dilapidando una fuente dinámica de desarrollo y empoderamiento.

Datos de interés:

  • Entre 2000 y 2015, la proporción de niñas por cada 100 niños creció de 92 a 97 en la enseñanza primaria y de 91 a 97 en la enseñanza secundaria.
  • El número de niños no escolarizados descendió en 84 millones desde 2000, de los cuales 52 millones son niñas.
  • El número de países que lograron la paridad, tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria, aumentó de 36 a 62 entre 2000 y 2015.
  • Las niñas, especialmente las más empobrecidas, siguen siendo las que afrontan los mayores retos a la hora de acceder a la escuela primaria. El 9% de los niños de todo el mundo no está escolarizado y, de ellos, casi la mitad nunca pisará un aula, lo que equivale a 15 millones de niñas, frente a solo algo más de un tercio de los niños. No obstante, pese a que las niñas tienen más dificultades para acceder a la enseñanza primaria, los niños son más proclives al abandono escolar temprano.
  • Las diferencias de género en la educación secundaria se están reduciendo pero aún perduran, y son más marcadas, para las niñas. En 2012 había al menos 19 países con menos de 90 niñas por cada 100 niños escolarizados en este nivel, de los cuales la mayoría eran países árabes y del África subsahariana.
  • La brecha de género en la alfabetización de los jóvenes se va reduciendo, si bien todavía se espera que en 2015 menos de siete de cada diez mujeres jóvenes del África subsahariana adquieran las competencias básicas de alfabetización.
  • La falta de avances en la alfabetización de las mujeres jóvenes es un dato especialmente sombrío: dos tercios de la población adulta no alfabetizada son mujeres, proporción que no ha variado desde 2000. La mitad de las adultas jóvenes de Asia Meridional y Occidental y del África subsahariana no sabe leer ni escribir. Es necesario reorientar la prioridad, desde la paridad hacia la igualdad de género, para propiciar que todas las mujeres, especialmente las niñas y las jóvenes, puedan cosechar los beneficios de la educación.
  • Los obstáculos estructurales y las normas sociales arraigadas y discriminatorias contribuyen a la desigualdad de género, contándose entre otros el matrimonio y la maternidad precoces, la violencia de género, las prácticas tradicionales de reclusión, la preferencia familiar por el varón a la hora de invertir en educación y la división del trabajo doméstico en función del sexo.
  • El matrimonio precoz persiste como obstáculo a la educación de las niñas. En 2012, casi una de cada cinco muchachas se casó entre los 15 y los 19 años de edad.
  • El incremento del número de maestras y la formación de docentes con atención a la conciencia de género ayudan a que las escuelas afronten con éxito los estereotipos de género y las normas sociales discriminatorias y arraigadas.