Derechos de los pueblos indígenas
Promoviendo el derecho de niñas, niños y adolescentes de pueblos indígenas originario-campesinos a educarse en su propia lengua, cultura y con igualdad de género en un contexto de recuperación justa post-pandemia Covid-19 en 6 regiones de Bolivia
- Organización socia local: Centro de Multiservicios Educativos (CEMSE) y Asociación Cultural Amistad y Ciencia (ACAC)
- Financiadores: Generalitat Valenciana.
- Subvención concedida: .620.643 €
- Aporte InteRed: 10.000 €
- Fechas: 1-06-2023 a 31-05-2026
Las personas a las que acompañamos: 2.808 niños, 2.609 niñas, 2.266 varones jóvenes, 2.299 mujeres jóvenes, 44madres, 81 profesores, 30 profesoras, 5 varones indígenas, 30 promotoras, 6 autoridades varones.
Este programa financiado por la Generalitat Valenciana tiene como objetivo general: contribuir al ejercicio del derecho de niñas, niños y adolescentes (NNA) de pueblos indígenas originario-campesinos a educarse desde su propia lengua y cultura y con igualdad de género según los principios de la Convención de Derechos de la Niñez y de acuerdo al cumplimiento del ODS 4 de la Agenda 2030, en cuanto, a “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos/as”, en un contexto de post-pandemia Covid-19; el Objetivo Específico 1, es promover una educación de calidad que previene, adapta y mitiga los efectos de la Covid-19 en NNA de los pueblos indígenas guaraní (Chaco-Santa Cruz), quechua (Cochabamba y Chuquisaca), aymara, uru (La Paz) y mojeño trinitario (Beni); como Objetivo Específico 2, es fortalecer la participación social de la niñez, de los pueblos indígenas originario-campesinos, mujeres y profesorado para una educación intracultural, intercultural, plurilingüe y despatriarcalizadora (EIIPyD) en NNA de los pueblos indígenas guaraní (Chaco-Santa Cruz), quechua (Cochabamba y Chuquisaca), aymara, uru (La Paz) y mojeño trinitario (Beni).

La pandemia por Covid-19 ha agudizado la vulneración del derecho a la educación de niñas, niños y adolescentes indígenas de Bolivia, con mayor fuerza en niñas y mujeres. El cierre de las escuelas ha generado efectos devastadores. Por un lado, una baja en la calidad educativa -que antes de la pandemia ya era preocupante- causando una “pobreza de aprendizaje”, cuyo impacto ampliaría en un 12% la ya elevada brecha socioeconómica de aprendizajes. Otro efecto, es la deserción escolar que, según el Banco Mundial, en Bolivia podría llegar a un 20%.
La pandemia también ha visibilizado la brecha digital, en Bolivia miles de niños/as van desertando a raíz de las limitaciones para acceder a internet (por factores económicos y por alcance de red) o el acceso a un dispositivo inteligente que les permita continuar con su educación. A mediados del mes de junio del 2020 el gobierno decretó la clausura del año escolar, dejando a miles de niños y niñas sin la posibilidad de continuar sus estudios. El año 2021 se retomaron las clases bajo diferentes modalidades, pero en condiciones precarias y poco seguras.
En el área urbana la modalidad virtual impidió que muchos niños y niñas migrantes indígenas de escasos recursos pudieran pasar clases regularmente y en condiciones óptimas, ya sea por falta de dinero para la recarga de internet o por la falta de dispositivos. En las zonas rurales, se decretaron las modalidades a distancia y semipresencial. La lejanía y aislamiento de muchas comunidades indígenas hicieron que la modalidad a distancia no fuese efectiva, no llegaron los programas radiales ni televisivos y las cartillas del Ministerio de Educación llegaron un semestre tarde.
En Unidades Educativas donde se implementó la modalidad semipresencial, las condiciones materiales, operativas y de bioseguridad para que el estudiantado asistiera a las clases fueron completamente insuficientes y en algunos casos inexistentes. Por otro lado, el plantel docente no estaba preparado para la enseñanza virtual y tuvo que adecuarse rápidamente a ese nuevo contexto, sin ningún nivel de adaptación al mundo digital y con un desconocimiento de herramientas y aplicaciones educativas digitales que les permitan llevar adelante una educación virtual de calidad.
Otro aspecto que ha contribuido a la débil implementación de la EIIPyD es el debilitamiento de las instancias de participación social en educación. En todo este contexto de crisis y debilitamiento, la situación de vulnerabilidad de las niñas, adolescentes y mujeres indígenas se agrava más, por la triple discriminación en que se encuentran, por ser mujeres, indígenas y pobres.
Dentro del primer Objetivo Específico, para dar respuesta a este contexto el Programa, ha previsto los siguientes componentes:
Componente 1: fortalecer en el estudiantado las competencias de comprensión lectora, razonamiento lógico-matemático y socio-afectividad, debilitadas como principales efectos de la pandemia por Covid-19.
Componente 2: apoyar a las Comunidades Educativas para que se adapten en instalaciones, equipamiento y protocolos como entornos seguros de enseñanza-aprendizaje que previenen, adaptan y mitigan los efectos de la Covid-19.
Con ellos, se consigue que las Unidades Educativas, se constituyan en escuelas piloto para el abordaje de rezago y abandono escolar, especialmente de niñas y adolescentes; que apliquen reforzamiento escolar con el uso de NTICs y recursos educativos digitales dirigidos al reforzamiento escolar; lo que conlleva como resultado 1 que el alumnado de los niveles inicial, primario y secundario tenga competencias fortalecidas en compresión lectora, razonamiento lógico-matemático y socio-afectividad; las Unidades Educativas contarán con acceso a agua potable e instalaciones de saneamiento diferenciadas por sexo, lo que tiene como resultado 2 que las comunidades educativas tengan instalaciones y equipamiento adecuados y seguros para la enseñanza y aprendizaje.
Dentro del segundo Objetivo Específico, el Programa, ha previsto los siguientes componentes:
Componente 1: fortalecer las capacidades de los Gobiernos Estudiantiles, en liderazgo y participación social de la niñez, para la promoción de una educación con pertinencia cultural, lingüística y despatriarcalizadora en sus comunidades educativas.
Componente 2: fortalecer a los Consejos Educativos de Pueblos Indígenas (CEPOs) institucionalmente, con capacitación para la gestión e incidencia ante autoridades educativas para promover la aplicación efectiva de la EIIPyD. Y poner en marcha círculos de diálogo y reflexión liderados por mujeres (estudiante mujeres, madres, maestras y lideresas comunitarias) sobre resignificación de roles, estereotipos y valoraciones desiguales de género en las cosmovisiones de los pueblos indígenas; además de la formación de gestoras comunitarias para la promoción de una educación despatriarcalizadora en unidades educativas y espacios comunitarios.
Componente 3: fortalecer las capacidades de docentes en gestión participativa en aula, relación centro educativo-comunidad, aplicación de Currículum Regionalizado, enseñanza de lenguas originarias; y de direcciones y equipos técnicos de las direcciones distritales de educación en promoción y seguimiento a la implementación de los Currículos Regionalizados, las lenguas originarias y gestión educativa despatriarcalizadora.
Con estos componentes conseguimos, como resultados:
Que los Gobiernos Estudiantiles fortalezcan sus capacidades de liderazgo y participación social, posicionándose ante autoridades educativas en sus propuestas con pertinencia cultural, lingüística y despatriarcalizadora; que los Consejos Educativos de Pueblos Indígenas Originarios (CEPOs) (4 de los 5 priorizados: guaraní, quechua, aymara, uru y mojeño trinitario) transfieren ante el Ministerio de Educación, lineamentos y experiencias de implementación de los currículums regionalizados y lenguas originarias que contribuyen al derecho de la niñez a educarse en su propia lengua y cultura; se fortalecen las capacidades de liderazgo de las mujeres (niñas, madres, maestras y lideresas comunitarias) en la participación social, a través de la conformación y fortalecimiento de, al menos, 44 gestoras comunitarias (2 por Unidad Educativa), que impulsan acciones para una educación despatriarcalizadora en sus comunidades socio-educativas; y un profesorado con capacidades fortalecidas para la participación social y aplicación de una educación con pertinencia cultural, lingüística y despatriarcalizadora.