Fotovoz: jóvenes de Madrid y Bolivia retratan sus territorios, sus tradiciones y sus desafíos
¿Qué merece convertirse en tradición? ¿Qué historias necesitan ser contadas para entender mejor los desafíos que enfrenta la juventud? Estas son algunas de las preguntas que han guiado el proceso de Fotovoz desarrollado de forma simultánea por jóvenes de la Asociación para la Integración del Menor Paideia, en Lavapiés (Madrid), y del Centro Juana Azurduy, en Sucre (Bolivia).
A través de la fotografía y la escritura, ambos grupos han participado en un proceso creativo y de reflexión colectiva para explorar aquello que más les importa hoy: sus territorios, sus experiencias y las formas en las que imaginan el futuro.
En Madrid, las y los jóvenes han recorrido las calles de Lavapiés para reflexionar sobre el significado de las tradiciones en un barrio marcado por la diversidad cultural. Lejos de entenderlas como costumbres inmóviles heredadas del pasado, las han concebido como realidades vivas que se transforman con las personas y sus experiencias. Han fotografiado aquellos espacios, encuentros y prácticas cotidianas que consideran valiosos y que les gustaría preservar y transmitir.
Como recoge uno de los testimonios de la publicación: “En este barrio hay personas que vinieron de muy lejos y que tuvieron reuniones familiares sin saber que serían las últimas antes de marcharse. Por eso las terrazas aquí no son solo un sitio donde tomar algo. Son el lugar donde se mantiene vivo algo que no tiene nombre pero que todo el mundo reconoce: la tradición de quedarse un rato más.”
Otra de las imágenes pone el foco en los pequeños comercios que tejen la vida comunitaria: “La tienda fue cambiando hasta convertirse en lo que es: un mapa del barrio en formato fruta y verdura. Aquí el dinero va a familias que trabajan mucho y que conocen a sus clientes por el nombre. Eso también es comunidad. Una tradición que merece quedarse.”
Mientras tanto, en Sucre, el grupo participante ha trabajado junto a jóvenes que enfrentan dificultades para acceder al mundo laboral. A través de entrevistas y acompañamiento en su día a día, han documentado historias marcadas por el esfuerzo, la incertidumbre y la búsqueda de oportunidades, visibilizando las barreras que muchas veces permanecen ocultas.
El resultado de este proceso es una exposición y un fanzine colectivo que reúnen imágenes, relatos y reflexiones construidas desde la mirada de la propia juventud.
Fotovoz es una herramienta de participación que permite a las personas jóvenes narrar sus propias realidades, generar diálogo y reconocer los vínculos que, a pesar de la distancia, conectan experiencias de Madrid y Bolivia.