Gaza: la dignidad no puede esperar
Desde InteRed denunciamos el genocidio y exigimos una paz justa que garantice los Derechos Humanos.
En la Fundación InteRed trabajamos por la educación transformadora, la igualdad y los derechos humanos. Por eso no podemos callar ante el genocidio que está viviendo la población en Gaza.
La violencia ha dejado decenas de miles de víctimas civiles, la mayoría niñas, niños y mujeres. Familias enteras han sido forzadas a huir y sobreviven sin acceso a agua, alimentos ni atención médica. Hospitales, escuelas y servicios básicos han sido destruidos, poniendo en riesgo no solo la vida presente, sino también el futuro y la convivencia de toda una comunidad. Los derechos humanos y el derecho internacional humanitario están siendo vulnerados de manera sistemática, mientras la impunidad se normaliza.
La protección de la población civil es una obligación reconocida en los tratados internacionales. Su incumplimiento no puede aceptarse ni quedar impune. La comunidad internacional debe tener la responsabilidad de movilizarse y actuar de inmediato para detener la violencia y garantizar la vida y la dignidad del pueblo palestino.
Por ello, condenamos con firmeza estos crímenes y exigimos:
- El alto al fuego inmediato y permanente.
- El fin del bloqueo que somete a la población palestina a condiciones inhumanas.
- La garantía de corredores humanitarios seguros que permitan el acceso a ayuda urgente.
- La acción decidida de la comunidad internacional y de los gobiernos, que no pueden seguir mirando hacia otro lado ni ser cómplices por omisión.
- Exigimos, igualmente, la liberación de los rehenes por parte de Hamás.
Cuando las escuelas son destruidas y los hospitales convertidos en objetivos de guerra, la humanidad entera fracasa. En un mundo donde se normaliza la violencia, la educación se convierte en un acto de resistencia: no solo transmite conocimiento, también construye conciencia crítica, ciudadanía global y defensa activa de los derechos humanos. Educar para la paz y la justicia es inseparable de exigir dignidad y cuidados para cada vida, un compromiso colectivo que debe traducirse en respeto y protección real de la dignidad y los derechos fundamentales.
No basta con un alto al fuego. Gaza necesita una paz justa, que garantice el derecho a vivir en libertad, igualdad y dignidad. Defender la vida y la dignidad del pueblo palestino también es defender un futuro donde la convivencia, los cuidados y la solidaridad estén en el centro.
Por eso seguiremos alzando la voz y educando para que nunca más se considere que unas vidas valen más que otras, y para que la justicia, los cuidados y la solidaridad se abran paso frente a la violencia.