Perú. Derecho a una vida libre de violencias y derecho al cuidado en la región de San Martín
El Movimiento Manuela Ramos en alianza con la Asociación Promoción y Desarrollo de la Mujer (PRODEMU) han implementado entre los años 2024 y 2026 un proyecto con mujeres organizadas de la región San Martín, con el apoyo de INTERED y la Generalitat Valenciana.
El proyecto ha tenido como objetivo contribuir al cumplimiento de los derechos de las mujeres, jóvenes y adultas, en su diversidad, en San Martín, región amazónica del Perú.
Entre las actividades, se han desarrollado programas formativos que han fortalecido las capacidades y habilidades de las mujeres adultas para apropiarse de sus derechos a nivel individual y organizativo asumiéndose como titulares de derechos para exigir garantías para el derecho a una vida libre de violencias machistas, el derecho al cuidado y al reconocimiento del trabajo doméstico no remunerado, identificar casos de violencia, apoyar y derivarlos a instancias de denuncia y atención, asimismo a involucrase en acciones de incidencia en políticas públicas a favor de los derechos de las mujeres.
Mediante estas acciones identificaron la incidencia para la aprobación de ordenanzas como una herramienta fundamental para generar cambios en sus comunidades, lo que las ha llevado a alcanzar la aprobación de ocho ordenanzas y un acuerdo municipal que dan el marco normativo para abordar problemáticas presentes en las comunidades como la violencia de género, el embarazo en niñas y adolescentes menores de 14 años, y la pobreza de tiempo de las mujeres marcada por la división sexual del trabajo como las principales cuidadoras.

Las participantes han indicado que los programas formativos, en particular, el de incidencia política las ha ayudado a generar cambios personales como el de una mayor participación política, fortaleciendo su liderazgo y la construcción de ciudadanía para la defensa de sus derechos. Les ha dejado aprendizajes como lo manifiestan:
“Aprendí a ser sorora y empática con las mujeres que viven situaciones de violencia, entendiendo que esta lucha no es individual, sino colectiva. Gracias a las valiosas enseñanzas del Movimiento Manuela Ramos, nos unimos con otras mujeres y organizaciones para lograr algo histórico: dejar una instancia de concertación en nuestra municipalidad para proteger a las víctimas”.
“Me siento fuerte emocionalmente, decidida y en la capacidad de conseguir y ser vigilante a todas las ordenanzas”.
“El programa de incidencia política me ha parecido muy bien, de esa manera se aprende a coordinar mejor con las autoridades locales, provinciales y regionales, estoy aprendiendo mucho”.
El proyecto, también ha contribuido en el fortalecimiento de capacidades de autoridades y del funcionariado de los gobiernos regionales y locales para garantizar el derecho a una vida libre de violencias machistas y atender con la debida diligencia reforzada y para reconocer el derecho a los cuidados en su respectivo territorio de intervención, mediante seminarios (talleres virtuales y presenciales) y la puesta en marcha de medidas de mejora que se han implementado en instituciones públicas como la Comisaría de la Mujer, la Fiscalía, las Unidades de Gestión Educativa Local, los Centros Emergencia Mujer, Centro de Salud Mental Comunitaria, Red de Salud, Defensoría del Pueblo, municipalidades provinciales y distritales en la provincias de San Martín y Lamas.

Han sido también parte del proyecto mujeres y hombres jóvenes que han fortalecido sus capacidades para el activismo juvenil y así contribuir a revertir la tolerancia social hacia las violencias machistas, la normalización y la justificación de las violencias y la reflexión acerca del trabajo doméstico no remunerado, el derecho a los cuidados y el impacto de la crisis climática en la vida de las mujeres. Para ello las y los jóvenes elaboraron productos para radio, televisión y redes sociales como videos, reels, tiktok, carruseles, spots, flyers, podcast que se difundieron en 9 campañas en fechas emblemáticas durante el proyecto siendo las redes más utilizadas Instagram, Facebook, Tiktok, Whatsapp.
Las y los jóvenes participantes valoraron este proceso formativo para uso de las redes sociales que les permitió: “generar conciencia y compartir contenidos para una sociedad más equitativa” y “aprender que las redes no sólo sirven de entretenimiento” sino para “aportar a mejorar la sociedad y mitigar acciones negativas que atenten contra los derechos humanos”.
Los aprendizajes y logros alcanzados durante estos dos años demuestran que, cuando las mujeres fortalecen sus capacidades, las juventudes participan activamente y las instituciones asumen su responsabilidad, es posible transformar las comunidades y avanzar hacia una región la de San Martín libre de violencias, donde se reconozca el derecho al cuidado y la igualdad entre hombres y mujeres como parte de las políticas públicas y sean una realidad en la vida cotidiana. La agenda de trabajo continúa.