R.D. del Congo. Testimonios que transforman. Experiencias de trabajadoras del hogar tras su formación
Más de 110 personas, en su mayoría mujeres, han participado en este programa integral de formación, acompañamiento y sensibilización pública que busca fortalecer sus derechos laborales frente a abusos, explotación y violencia en sus lugares de trabajo. Esta iniciativa, que se desarrolla en Goma, se consolida como una acción pionera en la defensa de los derechos colectivos, de estas mujeres, históricamente marginados. El proyecto lleva por título: Empoderamiento individual y colectivo de mujeres trabajadoras domésticas en defensa de sus derechos, República Democrática del Congo, lo realizamos con la organización socia local: Action Globale et Inclusive pour le développement de la RDC y cuenta con el apoyo financiero de la Agencia Vasca de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

Elie Rhubane. Soy presidente de la asociación UPS (Unión de Proveedores de Servicios). El instructor nos ayudó a comprender bien los diferentes conceptos. Mi principal preocupación era averiguar qué ley protege a las trabajadoras del hogar. Durante la capacitación, nos explicaron que se trata del Código Laboral Nacional Congoleño y el Convenio 189 sobre los derechos de las trabajadoras del hogar, que la República Democrática del Congo debería ratificar. También aprendí sobre el concepto de contrato. Esta nueva comprensión de los contratos nos permitirá empezar a establecer contratos para nuestras trabajadoras dentro de nuestra asociación, algo que no hemos hecho hasta ahora. Podré organizar reuniones para compartir este conocimiento con los miembros de nuestra asociación.

Anuarite Dumbi. Soy miembro de la asociación Union Fait la Force. La capacitación fue excelente. No sabía que existía un contrato de trabajo entre una trabajadora doméstica y su empleador porque trabajaba sin pensarlo nunca. Aprendí que hay contratos verbales y escritos, pero me di cuenta de que el contrato escrito es el más importante porque ofrece mayor protección en caso de desacuerdos que pudieran surgir entre mi empleador y yo. Sé que tengo obligaciones y le recordaré a mi empleador que respete los acuerdos que acordamos al contratarme.

Nelly Mateene. Soy miembro de la asociación Save Life. Antes no sabía escribir, pero ahora sí. Lo que me motivó a aprender es que, como trabajadora del hogar, a veces perdía dinero cuando mi empleador me enviaba al mercado con una lista escrita. A menudo, traía artículos incompletos o cometía errores. Esto me costó muchas oportunidades.

Ahadi Mweze. Soy miembro de la asociación DAKI. Confío en que seguiré aprendiendo francés y que mejoraré cada vez más. Cuando me despidieron del trabajo por no hablar francés, me sentí desolada. Por eso me armé de valor para aprender… a pesar de las enormes responsabilidades parentales que tengo.

Liliane Kavugho. Soy trabajadora del hogar y miembro de la asociación MOAM. Al no saber francés siempre me he sentido muy incómoda y fuera de lugar. Gracias al programa estoy progresando y consiguiendo expresarme y escribir. Mi objetivo es dominar el francés para que cuando tenga que trabajar con un empleador, el idioma no sea un obstáculo para esa oportunidad.